
Esta es Tula, una perrita que nos encontramos el pasado domingo por la noche en la carretera que va de Huércal Overa a Taberno.La vimos en medio de la carretera cuando David y yo pasábamos por Santopétar. La perra estaba inmóvil, asustada pero empezó a seguirnos. Nos metimos por una carretera secundaria para que no la atropellaran. Estaba tan nerviosa que cada coche que veía salía disparada.
Llamamos a emergencias para que se la llevaran pero no apareció nadie. Después de una hora y cuando vimos que no se separaba de nosotros decidimos llevárnosla a casa. Le dimos de comer y de beber y aquella noche la pasó tranquila en el patio de casa. Al día siguiente la llevamos al veterinario para ver si tenía chip y poder devolverla a su amo, pero no lo llevaba puesto.
Nos dijeron que los perros cazadores cuando no sirven los sueltan, así que... pensando ya que nadie la reclamaría decidimos quedárnosla. Le compramos pienso, galletitas para perros, una correa y un collar, y aquella misma tarde nos fuimos a pasear con ella al campo. Parecía que fuera nuestra desde hacía años. Nos obedecía, brincaba cuando nos veía. Se pasaba el rato a nuestro lado para que la acariciásemos.
Ayer por la tarde nos llamaron. Un hombre la reclamaba. Al parecer el domingo la soltó para que pudiera correr y se le escapó. Nos dijeron que nos vieron con la perra el día que la sacamos a pasear pero no nos dijeron nada. Esperaron al día siguiente. Total, que ayer por la tarde la fuimos a devolver. Una pena, porque nosotros ya la sentíamos nuestra. La mujer que nos atendió nos dijo que creía que estaba embarazada y que cuando pariese nos daría un cachorrito. Le dijimos que sí, que nosotros encantados, que nos haría mucha ilusión! Pero a mí me gusta ella. Incluso ya le habíamos puesto nombre: Tula. Qué le vamos hacer! Por lo menos no la abandonaron.